Los comerciantes de Palma denuncian el gran aumento de venta ilegal. Concretamente, los comerciantes de la c/ Sant Miquel son los que comentan que se está llegando a unos niveles de venta ilegal los cuales no se habían alcanzado nunca.
Esta problemática se extiende a numerosas zonas como la Plaça Major, Plaça Juan Carlos I o la Platja de Palma, zonas muy transitadas. Los comerciantes critican que la venta ilegal da muy mala imagen de la ciudad y da una apariencia tercermundista y advierten que «vivimos del turismo».
Los vendedores ilegales están organizados y uno de ellos se encarga de avisarles cuando aparece la Policía Local para recoger rápidamente las mantas y esconderse. En cuanto la policía desaparece, ellos vuelve a la «carga».
Los comerciantes se sienten impotentes e indignados, ya que ellos pagan impuestos y ven como en sus propias puertas se ponen los vendedores ilegales sin pagar absolutamente nada. También hay que comentar que un comerciante que saque su genero a la calle es multado inmediatamente, en cambio ellos salen inmunes.

