La jornada de lucha contra los recortes educativos convocada ayer en Baleares por los principales sindicatos del sector y asociaciones de estudiantes, culminó con una cacerolada en la Plaza de S’Escorxador de Palma en la que participaron más de 2.000 personas.
Compartieron la lectura de un manifiesto en el que denuncian que el ejecutivo del PP pone en peligro «la viabilidad de la educación de calidad y equitativa».
En el manifiesto han recordado que con las medidas adoptadas por el PP «queda muy lejos el objetivo de reducir las tasas de abandono y de fracaso escolar» prometido por el presidente José Ramón Bauzá.
Por otro lado, cerca de medio centenar de jóvenes entraron a la fuerza en la sede de la Conselleria de Educación en Palma y ocuparon durante casi una hora el despacho de su máximo responsable, Rafael Bosch, tras lo que fueron desalojados por la Policía.
Bosch ha asegurado que los asaltantes han agredido a un miembro de su gabinete que ha tratado de impedir que accedieran a su despacho, han fotografiado documentos oficiales y se han resistido a su desalojo.
Aunque los jóvenes habían sido detenidos e iban a pasar a disposición judicial, la Jefatura Superior de Policía de Baleares ha aclarado que no se ha arrestado a ninguno de ellos sino que simplemente les ha identificado.
Bosch ha recalcado que quienes han protagonizado esta acción no pueden arrogarse la representación de la comunidad educativa. «Estos señores no trabajan por la educación, trabajan para reventar una conselleria, para llamar la atención».


