
Unos ladrones causaron numerosos destrozos en el Club Náutico Cala Gamba.
Primero se llevaron el mando del televisor y en la segunda tentativa, trataron de llevarse el televisor. La rápida reacción del veterano vigilante de seguridad impidió, pese a ser agredido, que los delincuentes, de origen sudamericano, consumaran el segundo golpe.
En menos de un mes, el Club Náutico Cala Gamba ha sido desvalijado dos veces. La primera vez, estuvieron a su antojo en las instalaciones. «Se lo montaron bien. Hicieron aquí lo que quisieron, comieron lo que les dio la gana», comentaba María Rigo, propietaria del restaurante.
A demás «La máquina de tabaco estaba hecha añicos. Todo estaba por el suelo detrás de la barra».
Su objetivo era hacerse con el dinero de la caja registradora, pero no lo consiguieron porque no estaba.
Los desperfectos ocasionados en el restaurante fueron cuantiosos. Los ladrones no tenían prisa. Tuvieron tiempo suficiente para comer cacahuetes y patatas fritas.
Esta vez, los delincuentes no contaban con el vigilante, que primero le insultaron y le amenazaron de muerte. Luego, le golpearon con palos para tratar de reducirle. No obstante, el guarda pudo avisar al 091.
Un coche patrulla del Cuerpo Nacional de Policía no tardó en llegar y al verse descubiertos, los ladrones soltaron las cuerdas con la que sujetaban la pesada televisión y emprendieron la huida.
Agentes de la Policía Nacional se desplazaron ayer al Club Náutico Cala Gamba y tomaron las huellas dactilares a los empleados para hacer descartes y dar con los delincuentes.
Via / Diariodemallorca
