Aunque poco bueno se puede decir del estallido de la burbuja inmobiliaria y de la crisis del ladrillo, para los palmesanos al menos puede tener efectos positivos en el nuevo recibo de la contribución.
La caída de los precios rebaja la cuota de los pisos con valor catastral medio pero aumentará el de los inmuebles en barrios que se han revalorizado.
La revisión y actualización de los valores catastrales que el Ayuntamiento de Palma hará efectiva el próximo año tras llevar 15 intactos (1997) puede provocar que los propietarios de pisos de un valor medio vean como queda congelada su cuota, o incluso, que tengan un breve descenso del 2% en el recibo de 2013. No es poco, si tenemos en cuenta que los cálculos iniciales que se hacían en la propuesta presentada en 2009, en pleno boom inmobiliario, vaticinaban un 300% de aumento.
Con el derrumbe del mercado, ayer la Junta de Gobierno le dio el visto bueno a la previsión presentada por el Ministerio de Hacienda que lo deja en un 80% para su actualización en los próximos 10 años. Así lo aseguró en rueda de prensa el teniente de alcalde de Hacienda y portavoz del equipo de gobierno, Julio Martínez.

