Marina Rosselló se proclamó la más guapa de Baleares y no es tarea fácil, sobre todo si hay que brillar más que otras 19 jóvenes con las mismas cualidades e incluso, en ocasiones, con el mismo modelito.
Así fue como, alrededor de las doce de la noche del domingo 29 de julio, la Miss 2011 transfería la corona, a la nueva Miss Baleares 2012, Marina Rosselló. La palmesana de dieciocho años de edad y 1,71 metros de estatura se presentaba por primera vez al certamen, respaldada por su familia y novio.
«Siempre me gustó este mundo», afirmaba tras su victoria, manteniendo la serenidad con mucha diligencia, aunque sin llegar a dar cabida a la amplia sonrisa que se empeñaba en aparecer.
Rosselló, estudiante de Administración y Dirección de Empresas, sueña con ser empresaria porque, se le dan bien los números. Y mal del todo no se le pueden dar, cuando al preguntarle sobre el tipo de empresa que le atrae bromea: «La que dé más dinero».
Pero si no sale bien, se dedicaría amablemente al mundo de la moda, ya sea desfilando por las pasarelas como siendo la imagen publicitaria de alguna línea de ropa.
A pesar de que no tiene muchas tablas en el mundo de las pasarelas, la estudiante de ojos marrones, pelo castaño y medidas que rozan el cánon femenino de la perfección –85-65-90– se impuso desde el principio, aunque no con gran margen, al resto de contrincantes.
Via / ElMundo

